El tiempo del procedimiento histórico

por Pierre Saint Macary
Mauthausen, Melk, Nº de matrícula : 63125

 

La supervivencia de la memoria de los campos depende más que nunca del rigor con el que se hace esta historia : esta afirmación de un profesor de historia traduce muy bien el cuidado con el que se ha lanzado el trabajo colectivo cuyo producto es esta realización.

Los discursos pronunciados desde lo alto de diversas tribunas han repetido hasta saciedad la amplitud del crimen nazi, la crueldad del sistema concentracionario y la extensión de las pérdidas de vidas humanas. Pero estos discursos pueden ser tachados de ser únicamente: apasionados, elocuentes, virulentos, parciales, incluso, a veces poco cuidadosos de exponer toda la verdad.

La sequedad de las listas nominativas que encontramos aquí, la frialdad de diversas tablas y estadísticas que estas listas han permitido establecer, no permiten, en cambio, ninguna escapatoria. De los franceses deportados a Mauthausen, sea directamente o tras haber transitado por otros campos, se nos dan ahí las identidades, las fechas de llegadas, de los traslados, de los regresos así como sus lugares de deportación, únicos o múltiples, según los azares de la vida concentracionaria o mejor dicho según los “oukases” de la burocracia SS.

A partir de estas listas establecidas con rigor , se refleja mejor la suerte de los “viejos” o de los “jóvenes”, los gaseados de Hartheim, los que fueron rescatados del Loibl Pass, la suerte tan diferente de los Melker al llegar en mayo o en septiembre de 1944, o también medir la relación entre la duración de la detención y la supervivencia.

Cifras y gráficos, por demostrativos que sean, evidentemente no facilitan datos sobre la vida cotidiana de los deportados o sobre acontecimientos importantes ocurridos en el campo. Lo que han hecho para sobrevivir, para alcanzar el final o, de lo contrario, de qué forma sus amigos han acabado, muertos por accidente, por hambre, por enfermedad o, aún peor, bajo cualquier suplicio de los SS o de sus auxiliares, esto no se lee en las cifras pero en los testimonios personales sí. Sea obra literaria u obra de arte más o menos talentosa, sencilla o trabajada, no faltan testimonios : obras literarias, publicaciones, dibujos, fotografías a los que podemos añadir documentos realizados ulteriormente, películas, noticias, guías de visita, etc.

La ambición de crear un libro sobre los franceses de Mauthausen no es original: otras amicales (Dachau, Neuengamme, Buchenwald, ...), otros autores (tratándose de los deportados no judíos de Auschwitz) la han llevado a buen término antes que nosotros y puede parecer bastante tardía , más de cincuenta años han transcurrido desde el regreso del campo. La realidad es que empezó temprano y jamás se ha interrumpido: con las listas de Bailina que trajeron en 1945 Emile Valley y Serge Choumoff, que durante mucho tiempo sirvieron de referencias y han sido depositadas en los “Archives nationales” en 2000; con trabajos propios de ciertos camaradas.

Quizá pueda parecer curioso – por no ser más severo – que la administración pública, la asociación de antiguos combatientes y víctimas de guerra, no hayan realizado esta obra para la totalidad de los deportados conjuntamente con la atribución de los “títulos”. Estos títulos solo se instruían y se entregaban a quienes los solicitaban, y por lo tanto se pudo establecer listas a partir de documentos retenidos por el Ministerio o por el servicio internacional de Arolsen (I.T.S.). Sin embargo, ningún documento definitivo, ninguna cifra oficial, han sido jamás publicados aunque se haya podido comunicar algunas respuestas personales y parciales a diversas demandas.

Bien hemos de convenir que la brutalidad de los traumatismos fue tal que, durante todo un periodo que se inicia a la liberación, la evocación de las cifras era un tabú, lo que originó inconvenientes: el “Mémorial de la Déportation” de la Isla de la Cité (Paris) no menciona ninguno. Las exigencias de exactitud llegaron dos o tres décadas más tarde, frente a la contestación negacionista.

Tratándose de Mauthausen mismo, ¿hemos de citar a Hans Marsalek (historiador y antiguo detenido austriaco de Mauthausen)? quien declaro haber comunicado la cifra de 13000 franceses encontrada en las placas oficiales, según sus recuerdos y no según documentos precisos, al no poder comprobar sus cifras ante la urgencia de la demanda de los soviéticos al transferir el campo a las autoridades austriacas?

Se necesito la iniciativa de Serge Klarsfeld y del C.D.J.J. quienes empezaron a enumerar los convoyes que salieron de Drancy y a publicar las listas completas de los deportados de cada convoy para empezar a admitir que podía resultar necesario y juicioso buscar el rigor y la investigación exhaustiva.

Los trabajos iniciados en 1998 por la “Fondation pour la Mémoire de la déportation”para cuantificar los franceses que fueron deportados bajo medidas de represión ( por cualquier razón que fuere), constituyen un paliativo a esta carencia de los años 1950-60. Entonces aparecieron numerosas dificultades: no se encontraron las listas de los convoyes de Compiègne , la interpretación de las listas de los NN, las cifras reales de los considerados deportados de hecho (Häftlinge) ha sido muy difícil, el descuento de los evadidos y muertos de cada convoy solo se ha podido hacer a partir de documentos posteriores a los hechos (declaraciones y testimonios)etc. Seis años de esfuerzos han permitido llevar a buen término este trabajo y editarlo, en papel (cuatro gruesos tomos) y en CD-ROM, en mayo de 2004, el “Livre-Mémorial de la déportation de répression

Ninguno de estos inconvenientes ha repercutido en el descuento de los franceses de Mauthausen, visto que los documentos principales del funcionamiento del campo y, especialmente, los que trataban de la gestión de los efectivos, han sido recuperados y conservados.

He ahí, entonces todos los nombres, todas las fechas, todos los lugares. He ahí, presentados objetivamente y no subjetivamente, los efectos del trabajo en la cantera, en la terraza, en la mina, bajo la lluvia y la nieve o al fondo de las galerías ... He ahí los efectos del hacinamiento, de la promiscuidad, de la comida insuficiente, de la ausencia de higiene y de atención médica insignificante o inexistente.

He ahí los efectos de la brutalidad y de la crueldad de los hombres y, también de su coraje y de su solidaridad.

He aquí el ¿qué ha sido de nuestros amigos?, tal como preguntaba el poeta hace ya muchos siglos

General SAINT MACARY
Presidente, después presidente de honor de l “Amicale de Mauthausen”
(1920-2006)
(archivo del autor – documento publicado con autorización de Monique Saint Macary)